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ACUERDO
JUVENIL DEMOCRÁTICO
La
Habana, 31 de mayo de 2005
La
Cuba de hoy urge de cambios. Más de cuatro décadas de régimen
totalitario han sumergido a la nación en una severa crisis
política, social y económica y la juventud cubana esta
comprometida con esos cambios.
Quince
años después de la desaparición del campo socialista las
autoridades cubanas insisten en que este modelo no ha
fracasado y que la juventud cubana en su totalidad cree en
"él", que está dispuesta a sostenerlo y que las
estructuras actuales son capaces de satisfacer las necesidades
materiales y espirituales de los siete millones de jóvenes
cubanos.
La
dura realidad es que son miles de jóvenes los que cada año
abandonan Cuba en busca de mejores oportunidades de vida, y
que otros muchos se enajenan socialmente para escapar de un
presente sin esperanzas. Que aunque se enarbolan como triunfos
los alcances logrados en materia de salud, educación y
cultura, se olvida que se han alcanzado limitando los derechos
civiles y políticos del pueblo.
Pero
no todo esta perdido. En Cuba y fuera de ella, miles de jóvenes
trabajan cada día para revertir esta situación. Jóvenes que
tenemos una nueva visión para nuestra nación, que hemos
decidido no ser meros espectadores sino activos participantes
en la lucha por una verdadera democracia y la construcción de
una Nueva Republica.
Vivimos
en un momento histórico, la idea de la democracia tiene pocos
adversarios, se reclaman espacios que tienen en
el respeto a la tolerancia y al pluralismo una de sus
principales credenciales y universalmente el concepto de
soberanía popular determina la legitimidad política. A
alcanzar estos objetivos se encaminan nuestros esfuerzos, para
crear una Cuba que ofrezca realmente la oportunidad de
desarrollar plenamente nuestras potencialidades.
Somos
jóvenes de cambio, y esa idea de cambio la llevamos adelante
para transformar una sociedad injusta y para modificar las
estructuras que inhiben la felicidad de los jóvenes cubanos.
Nos hemos reunido porque la historia nos lo demanda, porque no
creemos en un destino sin esperanzas, tomamos este presente
para apostar al futuro con responsabilidad.
Realizaremos
acciones comunes encaminadas a diseñar estrategias que
promuevan la incorporación de los jóvenes al movimiento
prodemocrático cubano, así como ofrecer soluciones y
alternativas para la Cuba postcastrista, para que la
democracia regrese para quedarse definitivamente.
Trabajaremos
además en promover una Red Internacional Juvenil para la
Democracia en Cuba, en la que participen líderes políticos y
activistas sociales jóvenes que puedan asesorarnos en el difícil
proceso de construcción de una nueva nación.
Tenemos
aspiraciones comunes para la Nueva República:
· Una Política Nacional de
Juventud que enfrente de forma eficaz y coherente los
problemas que afectan a la juventud de nuestro país y que
involucre a toda la sociedad.
· El diseño de políticas que
permitan el desarrollo humano sostenible para nuestra nación.
· La eliminación del servicio
militar obligatorio, el eje fundamental de la nueva Cuba será
la paz. El siglo XXI debe ser el siglo de la fraternidad y la
tolerancia.
· Autonomía universitaria. Las
universidades deben poder desdoblarse en un sentido académico,
en torno a la libertad de enseñanza y la investigación, y en
un sentido político, en torno al autogobierno universitario.
· La aplicación de la Carta
Iberoamericana de Derechos de la Juventud, que reconoce la
especificidad de nuestra condición y da respuesta a los
requerimientos de protección y garantía para el ejercicio de
los derechos de las nuevas generaciones.
· La Cuba democrática que
queremos debe nacer libre de los vicios y caudillismos del
pasado. Debe surgir sobre la base de la inclusión, con el
derecho a determinar el futuro con plena independencia, sin
injerencias o imposiciones y, donde impere el debate libre y
civilizado de las ideas, sin intimidaciones y actitudes
excluyentes.
Pero
para llegar a alcanzar estas aspiraciones comunes debemos
antes esforzarnos por conseguir condiciones mínimas que
posibiliten el inicio de un dialogo que conlleve al
restablecimiento de la democracia.
1. Libertad incondicional para los
presos políticos y de conciencia. Es imprescindible que cese
la represión y el hostigamiento hacia los activistas
prodemocráticos y de derechos humanos, así como cancelar las
causas pendientes por motivos políticos.
2. Participación del exilio en el
proceso. El exilio es parte indisoluble de nuestra nación y
posee una vasta experiencia que puede y debe contribuir al
desarrollo integral de nuestro país.
3. Reconocimiento de las asociaciones de
las diversas asociaciones de la sociedad civil. La solución a
la crisis nacional requiere la participación de los
movimientos alternativos, pero estas deben poder expresarse en
pie de igualdad. Estas organizaciones alternativas, incluso
las más críticas, serán factores de estabilidad política
una vez que puedan participar
plenamente
en la transición hacia una verdadera democracia.
Estas
condiciones mínimas, deben garantizar que los acuerdos que se
puedan alcanzar no sean compromisos que limiten el futuro de
la democracia en Cuba.
Por
ende es imposible considerar que la democracia prevalecerá en
nuestra nación sino se limitan o transforman las bases ideológicas,
jurídicas e institucionales que han sostenido durante cuatro
décadas al actual gobierno.
Otro
asunto en el que los jóvenes debemos ser activos es el de los
derechos humanos, promoverlos entre los jóvenes de forma
integral, exigir la adhesión
de Cuba a los Pactos de Derechos Civiles y Políticos y de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones
Unidas. Alcanzar la derogación de la pena de muerte y el
derecho de las minorías a su participación plena en la
sociedad son retos por los que trabajar.
La
juventud tiene que abrir nuevos espacios para la difusión de
nuestras ideas, generar plataformas que permitan educarnos en
los valores de responsabilidad social, en la practica de la
tolerancia y el dialogo para que podamos involucrarnos de
forma en la construcción de un nuevo país.
Debemos
estar en una constante búsqueda de formas que nos permitan
conocernos, crecer y caminar hacia delante, a la conquista de
la libertad y el disfrute de un estado en el que existan las
garantías necesarias para que los jóvenes podamos vivir con
dignidad.
Los
jóvenes cubanos hemos aprendido de los errores de las
generaciones pasadas, estamos seguros de que los jóvenes demócratas
cubanos podemos mirar al futuro con esperanza pues no vamos a
permitir que nos quieran robar nuestro futuro.
Este
es nuestro compromiso, por eso trabajaremos juntos, para que
por encima de diferencias lógicas, encontremos siempre el
consenso para ser una voz propia y continuar adelante.
Diana
Arteaga
Presidenta
de Juventudes Cuba Democracia ¡Ya!
Daniel
Pedreira
Presidente
Jóvenes por una Cuba Libre
Rafael
E. Ávila Pérez
Presidente
Partido Popular Joven Cuba (Cuba)
Félix
D. Véliz Díaz
Responsable
Juventudes Cuba Democracia Ya! Madrid